Cómo reducir el impacto ambiental del comercio electrónico

Comprar a través de internet es uno de los hábitos de consumo que más ha crecido y se ha consolidado tras la irrupción de la pandemia. De hecho, según nuestro último informe Analizando el comportamiento del consumidor online realizado con motivo del último Packlink eCommerce Day, el 80% de los españoles realiza al menos una … Continued

Ecommerce

Comprar a través de internet es uno de los hábitos de consumo que más ha crecido y se ha consolidado tras la irrupción de la pandemia. De hecho, según nuestro último informe Analizando el comportamiento del consumidor online realizado con motivo del último Packlink eCommerce Day, el 80% de los españoles realiza al menos una compra online al mes. 

Poco a poco se van quedando atrás los clásicos miedos a las compras por Internet, como la gestión de las devoluciones o la seguridad de los pagos en línea. Sin embargo, el cambio en el signo de los tiempos también acarrea nuevas preocupaciones, y cuestiones como el impacto ambiental del comercio electrónico o la sostenibilidad se han situado en el centro del debate tanto de consumidores como del propio sector eCommerce.

Principales preocupaciones medioambientales vinculadas al eCommerce

Embalaje

El packaging o embalaje de los productos es una de las principales tareas pendientes del sector del comercio electrónico. Aunque hemos avanzado en el uso de cajas o paquetes de cartón, fácilmente reciclables y reutilizables, la realidad es que una gran parte de los envíos sigue incluyendo (o abusando) de plásticos que son totalmente prescindibles.

En un estudio de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos, recogido por la organización ecologista Greenpeace, ya alertaban en 2019 que este tipo de residuos, los plásticos del comercio a gran escala, representaban ya el 30% de los residuos sólidos del país norteamericano.

Cadenas de suministro complejas

Una de las imágenes más controvertidas de 2021 fue la del buque portacontenedores Ever Given atascado en el canal de Suez. Una imagen muy reveladora sobre lo complejas, y frágiles a la vez, que pueden resultar las actuales cadenas de suministro en un modelo de comercio global.

Uno de los principales campos de batalla en los próximos años será simplificar estas cadenas de suministro y hacerlas más eficaces y eficientes. Parte del esfuerzo pasa por revertir el proceso de deslocalización implementado durante las últimas décadas para acortar estas cadenas de suministro.

Inmediatez sí, pero ¿a qué precio?

Una de las tendencias que mayor calado está teniendo en nuestras ciudades en los últimos meses es el denominado quick commerce. Se trata de compañías de reparto especializadas en última milla y entregas disponibles en pocos minutos. Una innovadora idea llamada a modificar nuestros hábitos de consumo y que, a buen seguro, continuará creciendo durante los próximos años.

Esta incipiente industria acarrea una serie de desafíos que deberá afrontar en materia de eficiencia y sostenibilidad. El primero de ellos, la implantación de una flota 100% eléctrica. Por sus propias características, los modelos de quick commerce tienen poco margen de maniobra en el diseño inteligente de rutas. Generalmente, un repartidor trabaja con uno o dos clientes por reparto, para poder así cumplir con los ajustados tiempos de entrega. Por tanto, la única manera de reducir las emisiones de CO2 pasa por una electrificación y modernización total de los vehículos de reparto.

Sin embargo, también son cuestiones en las que el sector del eCommerce ha venido trabajando e innovando en los últimos años. De hecho, son numerosas las ventajas que ofrece el comercio electrónico frente al comercio tradicional en materia de sostenibilidad e impacto medioambiental.

Minimizar el impacto ambiental del comercio electrónico

Reducir distancias, reducir desplazamientos

Por ejemplo, ¿te has planteado alguna vez cuántos desplazamientos se realizan al día en vehículos particulares a grandes superficies o tiendas especializadas? Pues según un informe publicado por la organización ecologista Greenpeace, el comercio electrónico sería la opción más sostenible y con menor impacto ambiental cuando la ruta al establecimiento es superior a 15 kilómetros. 

El estudio Reinvent your City (Noviembre, 2020), destaca que el consumo de energía y las emisiones de CO2 asociadas a todos estos desplazamientos la convierten en una práctica poco eficiente en términos medioambientales, que podría sustituirse gracias a las compras online. 

Una logística circular

La innovación y digitalización ha sido uno de los fenómenos más determinantes en la evolución de los sectores logístico y del eCommerce. La introducción de tecnologías como la Inteligencia Artificial o la automatización de procesos a través de herramientas como Packlink, han permitido incrementar de forma exponencial la eficiencia de dos sectores de importancia capital en nuestro día a día.  

Una de estas innovaciones es la implantación de rutas circulares para camiones y furgonetas de reparto. Gracias a estas rutas, cada consumidor que adquiere el producto online, evita un desplazamiento a la tienda para buscar y comprar el producto. 

En su lugar, su paquete se agrupa con los de otros consumidores en un único vehículo que realiza una única ruta de entrega. El ahorro de kilómetros y emisiones es directamente proporcional al número de pedidos realizados. Esto implica una sustancial mejora en términos de huella ecológica y una importante reducción del impacto ambiental.

Según un estudio de 2019 liderado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), las nuevas rutas circulares podrían reducir hasta en un 50% la huella de carbono (emisiones de CO2), una cifra que podría incrementarse gracias a la implementación de flotas de vehículos eléctricos, una realidad cada vez más visible en nuestras calles.

Un mundo libre de papel

La reducción de residuos generados es una de las principales batallas en el proceso de mejora de la eficiencia y sostenibilidad de las empresas En un mundo analógico, el papel físico es prácticamente un elemento indispensable para cualquier tipo de actividad. Facturas, albaranes, informes… Todo ha de registrarse en documentos físicos y tangibles.

Una de las ventajas asociadas a la digitalización es la posibilidad de almacenar toda esta información en la nube y poder compartirla de forma digital con clientes y proveedores. Así que, sin duda, si quieres contribuir a luchar contra la deforestación y reducir el consumo de papel, el comercio electrónico es tu mejor aliado.

Producción y almacenamiento inteligente

La digitalización de un negocio incrementa de forma exponencial las posibilidades de mejorar hacia un modelo más eficiente sus procesos de producción y almacenamiento, al mismo tiempo que reduce a la mínima expresión el impacto ambiental.

En primer lugar, porque facilita la posibilidad de production-on-demand, es decir, desarrollar productos cuando sean requeridos por los potenciales clientes. Y a su vez porque facilita la deslocalización del almacenamiento, que también puede ser gestionado de forma inteligente. 

De esta forma, podrás gestionar de manera centralizada desde Madrid tu propio almacén y fábrica en Barcelona, más cerca de proveedores, clientes y redes de distribución, sin necesidad de desplazarse continuamente.

El ecommerce como aliado del medioambiente

En definitiva, ¡el comercio electrónico ha transformado nuestro modelo de consumo! También se ha convertido en una poderosa herramienta para modificar las formas en las que producimos e interaccionan negocios y clientes. Sin duda se ha abierto un mundo de posibilidades para mejorar en términos de eficiencia y sostenibilidad nuestro modelo de consumo. 

Con la indudable ventaja de que es un modelo plenamente compatible y complementario de otros hábitos de consumo eficientes y sostenibles, como el comercio de proximidad.